Globish, el lenguaje del tercer milenio

Ya los árabes decían que la palabra era la mejor arma para luchar contra el enemigo y para poder sostener la primacía económica y política en sus territorios. Tal es así que las naciones que han tenido triunfos militares y económicos han dejado huellas en la expresión cultural y lingüística de los pueblos conquistados.
Por eso, inglés ya no es sinónimo de Estados Unidos ni del Reino Unido. Ahora, va por más. El idioma está siendo modificado por quienes lo incorporaron como una segunda lengua para favorecer el intercambio de ideas y la proliferación de relaciones comerciales.
En este sentido y ante la emergencia de las redes sociales y el continuo uso de SMS, el hombre tiene incorporadas actitudes que tienen que ver con la celeridad, lo inmediato. La necesidad de estar siempre comunicado se naturalizó.
Frente a este escenario, el inglés ya hace rato se convirtió en parte necesaria de una educación formal y además, implicó un cambio cultural presente en la vida cotidiana.
Mientras que va avanzando terreno y ocupa el segundo puesto en el podio de los idiomas más hablados del mundo, el inglés presenta su nueva versión mejorada de sí: el globish, (en español sería un idioma globalés).
El término fue acuñado por el francés Jean-Paul Nerrière, ex ejecutivo de IBM. Quince años atrás, se dio cuenta de dos cosas: que el avance del inglés era imparable y que la mayoría de los no nativos que lo usaban tenían dificultades para entenderse. Decidió entonces inventarse el término “globish” para referirse a un inglés simplificado. Así, el ex ejecutivo lanzó un e-book llamado “Globish The World Over” que describe este escenario.
Esta versión 2.0 del inglés responde a demandas propias de una economía y cultura globales mediante un conciso vocabulario compuesto por sólo 1.500 palabras, una gramática lábil, estructuras simples y una pronunciación que renuncia a su carga cultural. Es claro: el globish sacrifica las características básicas y distintivas de una lengua con el fin de lograr una comunicación entre dos personas de idiomas y culturas diferentes.
Nerrière dio en el blanco: hoy el mundo entero usa el Globish, esa lengua que es parecida al inglés. Políticos en el mundo están pensando en tomar cursos para entenderse con otros mandatarios sin necesidad de un intérprete. Quizás Umberto Eco tenía razón cuando se refería al viejo continente y decía: “una Europa de políglotas no es una Europa de personas que hablan correctamente muchas lenguas, sino, en el mejor de los casos, de personas que puedan comunicarse hablando cada uno su propia lengua y comprendiendo la del otro”.

Nerrière explica de qué se trata el Globish

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