El juego y la búsqueda de la inspiración

El año pasado, Satori Lab se propuso explorar la temática del Juego para su taller de diseño con descartes. www.satorilab.blogspot.com

Durante el mes de septiembre, nuestros posts serán sobre el juego y cómo nos inspira. Por eso, quisimos compartir este Manifiesto que Satori desarrolló para su taller, y que sentimos que representa el camino de inspiración que buscamos:

Juguemos con lo mínimo, que es lo máximo: la imaginación.
-Juguemos con lo que tenemos. Chapita, bolita, piolín…
-Juguemos con los otros, que son nosotros.
-Juguemos en comunión con el planeta. Que la naturaleza sea la fuente. La herramienta. El puente.
-Juguemos con el cuerpo. Que como decía Berson:”La inteligencia pasara de las manos a la cabeza”.
-Juguemos con hermanos, tíos, abuelos. Que tire la primer piedra quien tiene la necesidad de hacerlo.
-Juguemos sin juzgar. Que eso es lo mejor que tiene el juego.
-Juguemos con lo que queremos ser. Y si no sabemos, inventemos.
-Juguemos y celebremos. Rituales, costumbres, herencias. No hay nada más festivo que el juego.
-Juguemos por el placer de jugar. Sin el debe o un para qué. Libremente.
- Juguemos con alegría. Matándonos de risa hasta que la panza duela.
- Juguemos por la paz, la no violencia, la amistad.
-Juguemos ahora y siempre, que nunca falta el impulso y la necesidad de jugar.
-Juguemos, amemos, exploremos, observemos, imaginemos, expresémosnos, diseñemos, soñemos… que la vida es eso, un juego.
Satori

Bordergames, juego y acción social

Empezaron hace ocho años y su último trabajo fue en una favela de San Pablo, Bordergames está formado por un grupo de madrileños que, casi sin pensarlo, traspasaron fronteras con un videojuego.

“El objetivo es el juego, pero lo más importante son los talleres de trabajo”, dice Tina Paterson, una integrante de este colectivo autónomo que se dedica a la creación de videojuegos en conjunto con la comunidad que elijan. El método con el que operan consiste en que las propias personas que viven la realidad a intervenir participen en la realización y que -con la ayuda de profesionales de diferentes áreas- puedan reconstruir situaciones que deben solucionar cotidianamente: búsqueda de vivienda, de trabajo, su condición de legalidad provisional, entre otras tantas problemáticas. Paterson cuenta que los chicos con los que trabajan, en general, oscilan entre doce y veinticinco, y que aprenden -en el proceso- escritura de guión, fotografía, dibujo, manejo de herramientas informáticas y, también, a reflexionar sobre su realidad y a proponer alternativas que puede que luego estén reflejadas en el resultado final.

La dinámica del juego se puede comparar con second life ya que es “conversacional”, y eligieron este formato porque es una manera de entrar rápidamente en contacto con las generaciones actuales.