En 1992 y con sólo 12 años Severn Cullis-Suzuki se propuso la mayor aventura de su vida: cambiar el mundo. Todo empezó en Vancouver, Canadá, ella y unos amigos crearon la Organización Infantil del Medio Ambiente (Environmental Children’s Organization – ECO), con el objetivo de enseñar a otros chicos cómo proteger el medio ambiente. No conformes con eso, decidieron juntar fondos y viajar hasta Brasil para exigirle con voz firme al pretendido mundo civilizado que deje de hablar y empiece a actuar.
Severn, tuvo su oportunidad soñada y supo aprovecharla. De pie frente a 108 jefes de Estado, entre otras personalidades reunidas en la Cumbre de Medio Ambiente y Desarrollo celebrada por la ONU en Río de Janeiro, dio un discurso tan impecable como implacable. Desde su metro cincuenta y en poco más de seis minutos denunció la codicia de los países ricos, el descontrolado consumo de recursos naturales no renovables, el hambre, la contaminación… es decir, la destrucción del planeta por acción directa de los hombres.
18 años después y 5 millones de clicks en el video del discurso subido a YouTube todo parece seguir tristemente igual y cada una de sus palabras resulta más vigente que nunca.
Sin embargo Severn, lejos de claudicar elige predicar con el ejemplo, tal como le exigía a los entonces representantes de las naciones. A sus 31 años, ya licenciada en Biología Evolutiva y Ecología en la Universidad de Yale, es una reconocida ambientalista que mantiene intacta su convicción y compromiso porque asegura que sólo para todos y entre todos podemos hacer que el mundo sea un mejor lugar.
“Señores, si no saben cómo reparar los daños, al menos dejen de destruir nuestro mundo”, reclamaba Severn Cullis-Suzuki.
El año pasado, Satori Lab se propuso explorar la temática del Juego para su taller de diseño con descartes. www.satorilab.blogspot.com
Durante el mes de septiembre, nuestros posts serán sobre el juego y cómo nos inspira. Por eso, quisimos compartir este Manifiesto que Satori desarrolló para su taller, y que sentimos que representa el camino de inspiración que buscamos:
Juguemos con lo mínimo, que es lo máximo: la imaginación.
-Juguemos con lo que tenemos. Chapita, bolita, piolín…
-Juguemos con los otros, que son nosotros.
-Juguemos en comunión con el planeta. Que la naturaleza sea la fuente. La herramienta. El puente.
-Juguemos con el cuerpo. Que como decía Berson:”La inteligencia pasara de las manos a la cabeza”.
-Juguemos con hermanos, tíos, abuelos. Que tire la primer piedra quien tiene la necesidad de hacerlo.
-Juguemos sin juzgar. Que eso es lo mejor que tiene el juego.
-Juguemos con lo que queremos ser. Y si no sabemos, inventemos.
-Juguemos y celebremos. Rituales, costumbres, herencias. No hay nada más festivo que el juego.
-Juguemos por el placer de jugar. Sin el debe o un para qué. Libremente.
- Juguemos con alegría. Matándonos de risa hasta que la panza duela.
- Juguemos por la paz, la no violencia, la amistad.
-Juguemos ahora y siempre, que nunca falta el impulso y la necesidad de jugar.
-Juguemos, amemos, exploremos, observemos, imaginemos, expresémosnos, diseñemos, soñemos… que la vida es eso, un juego.
Satori
Empezaron hace ocho años y su último trabajo fue en una favela de San Pablo, Bordergames está formado por un grupo de madrileños que, casi sin pensarlo, traspasaron fronteras con un videojuego.
“El objetivo es el juego, pero lo más importante son los talleres de trabajo”, dice Tina Paterson, una integrante de este colectivo autónomo que se dedica a la creación de videojuegos en conjunto con la comunidad que elijan. El método con el que operan consiste en que las propias personas que viven la realidad a intervenir participen en la realización y que -con la ayuda de profesionales de diferentes áreas- puedan reconstruir situaciones que deben solucionar cotidianamente: búsqueda de vivienda, de trabajo, su condición de legalidad provisional, entre otras tantas problemáticas. Paterson cuenta que los chicos con los que trabajan, en general, oscilan entre doce y veinticinco, y que aprenden -en el proceso- escritura de guión, fotografía, dibujo, manejo de herramientas informáticas y, también, a reflexionar sobre su realidad y a proponer alternativas que puede que luego estén reflejadas en el resultado final.
La dinámica del juego se puede comparar con second life ya que es “conversacional”, y eligieron este formato porque es una manera de entrar rápidamente en contacto con las generaciones actuales.
Estuvo en la consultora Helio Mattar, director de Akatu, organización para el consumo responsable. Su charla fue muy inspiradora para el trabajo cotidiano con las marcas. A continuación les acercamos un resumen de la misma.
Cuentennos por favor qué piensan sobre este tema.
“El paradigma del producto es reemplazado por el paradigma de las relaciones”
Los nuevos desafíos de la promoción del consumo consciente: “la empresa debe construir su red de afectividad”
En Akatu se visualiza el poder del consumidor que con pequeños cambios en sus conductas de todos los días puede hacer una gran diferencia en el cuidado del medio ambiente y el planeta en que vivimos. Se trata de promover y concientizar a todos los actores económicos acerca de pequeños cambios que pueden tener un impacto global muy relevante. Porque es la suma de las conductas cotidianas la que tienen el peso mayor en la cuestión ambiental. De las 40 economías más importantes del mundo, 29, en realidad son empresas. O sea, que hay 29 empresas que tienen más poder económico que 130 países del mundo. Esto habla de un enorme poder, y como contrapartida, una enorme responsabilidad de los directivos de las corporaciones, que además ostentan ese poder sin haber sido elegidos por el voto y los estados cada vez tienen menos posibilidades de regular su accionar:
El poder de las empresas es muy fuerte sobre los recursos naturales en sí mismos.
El punto es que en la agenda corporativa, el privilegio lo tienen las cuestiones económico-financieras. Satisfacer la demanda del accionista.
Pero si miramos la evolución de la diferenciación competitiva, nos podemos dar cuenta que actualmente estamos cambiando el eje por el cual se puede construir diferenciación. Ya no está más basado en el producto, el precio, ni la marca…
Queda claro que la cuestión social-ambiental es cada vez más una cuestión fundamental de la diferenciación competitiva.
Hay una diferencia entre trabajar la IMAGEN (lo que queremos que perciban, la construcción que definimos de la compañía) y trabajar la reputación. La IMAGEN no es la empresa en sí misma. Hoy la comunicación de Imagen tiene un desafío muy grande porque hay un exceso de información en el consumidor.
Al mismo tiempo el contexto de actuación de las empresas ha cambiado mucho porque el consumidor cambió.
En la Argentina, si se ven los datos de las encuestas, en relación al tema del consumo consciente y la valoración de la RSE de las empresas, hay percepciones contradictorias:
Por un lado, al menos la mitad de la población considera que la empresa tiene que hacer más que cumplir con la ley, producir, pagar impuestos y dar trabajo. Tiene que tener estándares éticos elevados y contribuir a una sociedad mejor.
Pero a la hora de elegir un producto, no están dispuestos a pagar un sobreprecio por un producto que está hecho de forma responsable frente a otro que no.
Esto es una contradicción con la cual las empresas tendrán que convivir.
Estamos presenciando un cambio importante de paradigma. Se está pasando del paradigma de producto al paradigma de las relaciones.
Esto significa que se pasa de un paradigma donde se buscaba la perfección del producto para conquistar mercados, y ser una empresa exitosa, a un paradigma donde la sustentabilidad está dada por las relaciones que la empresa tiene con sus stakeholders, que nunca van a ser perfectas, y van a estar plenas de contradicciones, críticas, etc.
En el paradigma de las relaciones, no es el discurso de la empresa el que prima, sino lo que los demás dicen de ella. La reputación es cada vez más lo que los terceros dicen de la compañía. Y en ese sentido, el stakeholder principal son los empleados que son la fuente más creíble sobre la empresa.
Pero aprender a convivir con la necesidad de dialogar, escuchar la agenda de los stakeholders, cambiar en función del otro, y convivir con la imperfección es un cambio enorme para la mentalidad empresarial tradicional. ¿Cómo se construyen relaciones con los stakeholders? A través de una red de afectividad con la empresa. Construyendo relaciones más humanizadas.
En estas relaciones humanizadas, hay que conseguir un equilibrio entre las cuestiones positivas y negativas de la compañía. No va a haber sólo un listado de cuestiones positivas a sopesar, como en las campañas de imagen. En la construcción de reputación, hay que lograr balancear las cuestiones positivas, con las negativas, mostrando los progresos en ese proceso. Mostrando que se cuenta con una ÉTICA del cuidado. Y trabajando con INTEGRIDAD, siendo SINCEROS en las relaciones que se mantienen con todos los públicos de la compañía. Las compañías estarán “condenadas” a la ética.
Blog de la consultora Muchnik, Alurralde, Jasper & Asoc. MS&L.
Nuestra idea es compartir con la comunidad de la blogósfera aquello que nos inspira... leer más